La música como actividad reeducativa, se puede definir como la utilización de la actividad musical para conseguir objetivos terapéuticos: la restauración, mantenimiento y mejora de la salud física.
Es la aplicación sistemática de la música, dirigida por un musicoterapeuta en un contexto terapéutico, a fin de facilitar cambios en la conducta. Estos cambios ayudan a que el individuo en terapia se entienda mejor a sí mismo y a su propio mundo, llegando a sí a adaptarse mejor a la sociedad.
Como miembro de un equipo terapéutico, el musicoterapeuta profesional, participa en el análisis de los problemas individuales y en la selección de objetivos generales de tratamiento antes de planificar y dirigir actividades musicales.
El musicotepéuta realiza evaluaciones periódicas para determinar la efectividad de los procedimientos empleados.
